jueves, 27 de junio de 2013

Aumentan los embarazos en adolescentes de América Latina



Aumentan los embarazos en adolescentes de América Latina



Redacción Internacional (EFE).- La alta incidencia de embarazos en adolescentes en Latinoamérica, solo superada por África, no solo persiste sino que va en aumento, lo que supone un freno para el desarrollo de la región.   Entre 25 y 108 de cada 1.000 jóvenes de 15 a 19 años son madres en los países de América Latina y el Caribe, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que ponen de relieve la alarmante situación de la maternidad adolescente.
La mayor proporción de embarazos adolescentes de la región se registra en varios países de Centroamérica como Nicaragua, Honduras y Guatemala, así como en Venezuela, República Dominicana y Ecuador.  

Mientras los índices de maternidad tienden a disminuir en todos los grupos de edad de los países de la región, continúan en aumento en el grupo de adolescentes de entre 15 y 19 años.   Las adolescentes prácticamente han duplicado su aporte a la fecundidad total, pasando a representar un 14,3 % en 2000-2005, según la CEPAL.   Este incremento se da en países con distinto nivel de desarrollo económico, nivel educativo e incidencia de la pobreza, lo que revela la complejidad del fenómeno.
 El embarazo adolescente también pone de relieve la violencia sexual contra las mujeres.   Una de las regiones más afectadas por este problema es Centroamérica, donde Nicaragua encabeza la lista, ya que el 27 por ciento de las nicaragüenses que tienen entre 15 y 19 años son madres.   De la población de mujeres embarazadas en Honduras, el 30 por ciento son menores de 18 años, según registros de la Secretaría de Salud.   Según un reciente estudio de la Fiscalía de la Niñez hondureña, el 50 por ciento de los embarazos en menores tienen su origen en violaciones.

En muchos casos, los violadores de las menores de edad son sus familiares.   En El Salvador la mayoría de embarazos en adolescentes también están relacionados con la violencia sexual, dijo recientemente el coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en este país centroamericano, Roberto Valent.   En 2010, del total de mujeres salvadoreñas víctimas de violencia sexual, un 84 por ciento fueron niñas y adolescentes menores de 20 años y un 16 por ciento menores de 10 años, según datos de la ONU. 
En El Salvador también se ha observado una relación entre el suicidio y el embarazo adolescente, ya que entre todas las mujeres que mueren entre 10 y 19 años de edad la principal causa de muerte, según los datos del Ministerio de Salud, es el suicidio.

  Los casos de embarazos de adolescentes se han incrementado de forma alarmante en Guatemala en los últimos años.   Según la Encuesta Nacional Materno Infantil 2008-2009, existen en el país 114 madres de 10 a 20 años, por cada mil habitantes.   En Costa Rica el embarazo precoz sigue siendo un problema, mientras que en Panamá la cantidad de menores embarazadas ha disminuido en los dos últimos años.  
 Venezuela está a la cabeza de embarazos juveniles en Suramérica.   El Gobierno venezolano lanzó en diciembre pasado campañas publicitarias e inició talleres de educación sexual en las escuelas, mientras que el presidente Hugo Chávez calificó de “alarmantes” las cifras de embarazos precoces y reveló que de los 591.303 partos de 2010, 130.888 fueron de menores de 19 años y 7.778 de madres menores de 15 años.   Tras Venezuela, una de las tasas más altas de América Latina se registra en Ecuador, donde más del 17 % de las jóvenes de entre 15 y 19 años son madres. 

  El Gobierno ecuatoriano se ha planteado como meta reducir para 2013 en un 25 % los embarazos entre adolescentes para lo que invertirá 29 millones de dólares este año y 28 millones en 2013 en una campaña que tiene como eslogan “Habla Serio. Sexualidad sin misterios".   En República Dominicana, donde el 20 % de los embarazos que se registran corresponden a menores de edad, el gobierno también ha puesto en marcha recientemente el Plan Nacional de Prevención del Embarazo en la Adolescencia, cuya ejecución está prevista hasta 2016.

 Otro aspecto a destacar es el de alta mortalidad materna entre las adolescentes. Los embarazos en adolescentes representan la tercera causa de muerte en la nación caribeña.   En Colombia, donde cada día 19 niñas menores de 15 años alumbran un niño y 90 de cada mil adolescentes resultan embarazadas cada año, lo que más preocupa también es la alta mortalidad de mujeres gestantes pese a que el 97 % de los partos son atendidos en hospitales.  

El 15,6 por ciento de los nacidos vivos en Argentina son de madres adolescentes, pero la cifra aumenta en las provincias más pobres del país, como la norteña Chaco, donde asciende al 25,7 por ciento, según datos oficiales. En el otro extremo se encuentra la ciudad de Buenos Aires, donde el 6,8 por ciento de los niños son de madres menores de 20 años.

  En Uruguay, el porcentaje de embarazos adolescentes es similar al del resto de Sudamérica. Entre 2000-2005 fue de 64 cada 1.000 mujeres.   Las mujeres paraguayas comienzan su etapa reproductiva a edad temprana- el 10,2% de las adolescentes entre 15 y 19 años y el 45,5 por ciento de las jóvenes de 20 a 24 años han tenido al menos un embarazo.

Paraguay registra una tasa alta de fecundidad adolescente, con 63 nacimientos por cada 1.000 mujeres, según datos de 2008.   En Bolivia también preocupa el aumento de embarazos en adolescentes de entre 12 a 18 años, que subió de 18 % en 2008 a 25 % en 2011, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).  

 Mientras en Perú, un 13,5 % de adolescentes entre 15 y 19 años están embarazadas o ya son madres (unas 4.279), según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) de 2011, una cifra que se ha mantenido casi sin variación durante los últimos 10 años.   Una de las tasas de fecundidad general más bajas de América Latina y el Caribe la tiene Cuba, aunque ese indicador general se supera en grupos específicos como las mujeres de entre 15 y 24 años de edad. EFE  

Cuando Dios parece ausente



Cuando Dios parece ausente






Por: Alejandrina Hernández

Es natural que cuando las cosas marchan  bien en la vida, tenemos: alimento, amigo, salud, alegría, medio de producción, es fácil estar contento y ser agradecidos.
Pero cuando llegan momentos adversos y apareciera como si el mundo se nos viniera encima.  Todo cuanto hemos construido se ha derribado.  Entonces es el momento donde pensamos que Dios esta ausente.  Es lógico pensar así, mas no es lo correcto, porque Dios no se mueve de nuestro lado, él es fiel, está en tu barca y si él está ahí, tu barca no va a hundir.
Cuando Dios parece ausente, algo maravilloso él está preparando para ti, él está pendiente de tus sueños, de tus metas y si existe es porque él te planificó, te creó no te dejará solo, Dios no hace algo para dejarlo en estado de abandono.   Su palabra dice “Con amor eterno te he amado”.
Es importante esperar pacientemente y con esa pequeña fe que hay en tu corazón, la cual es suficiente para mover montañas y poner en marcha tus proyectos hasta alcanzarlos.
El sistema de hoy nos hace prestarle más atención a las cosas de segundo plano, recuerda que las cosas más valiosas no se adquieren con dinero y debemos cultivarlas, porque esas son las que realmente nos alimentan el alma y nos dan la verdad de Dios, porque él quiere que seamos felices, por eso él no se aleja aunque parezca ausente.
El dice “no te dejaré, no te desampararé, porque mío eres tú”; no temas.

¿Debe una esposa sujetarse a su esposo?




¿Debe una esposa sujetarse a su esposo?


  

 Este es un punto muy importante a considerar en el matrimonio y también en la vida diaria. Dios ideó el hecho de la sumisión en Génesis. En el principio, como no había pecado, el hombre no tenía una autoridad a quien obedecer, excepto la autoridad de Dios. Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios, el pecado entró en el mundo y entonces fue necesaria la autoridad. Por lo tanto, Dios estableció la autoridad necesaria para reforzar las leyes de la tierra y además proveernos con la protección que necesitamos. Primero, debemos sujetarnos a Dios, lo cual es la única manera en que realmente podemos obedecerle (Santiago 1:21 y Santiago 4:7). En 1 Corintios 11:2-3, encontramos que el esposo está sujeto a Cristo, como Cristo lo estuvo a Dios. Entonces los versos dicen que la mujer debe seguir su ejemplo de sujeción a su esposo. Otro versos acerca de la sumisión de Cristo a Dios, se encuentran en Mateo 26:39 y Juan 5:30.

La sumisión es la respuesta natural a un liderazgo amoroso. Cuando un esposo ama a su esposa como Cristo ama a la iglesia (Efesios 5:25-33), entonces la sumisión es una respuesta natural de la esposa hacia su esposo. La palabra griega traducida como someterse (Hupotasso) es la forma continua del verbo. Significa que el someternos a Dios, a nuestros líderes y a nuestro esposo no es una decisión de una vez. Es una actitud continua en nuestras mentes, que llega a convertirse en un patrón de conducta. La sumisión de la que se habla en Efesios 5, no se refiere a una sujeción unilateral de un creyente para ser dominado egoístamente por la otra persona. La sumisión bíblica está diseñada para ser entre dos creyentes llenos del Espíritu, quienes se entregan mutuamente uno al otro y a Dios. La sumisión es una calle de dos sentidos. La sumisión es una posición de honor y plenitud. Cuando una esposa es amada como Cristo ama a la iglesia, la sujeción no es difícil. Efesios 5:24 dice, “... como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.” Este verso está diciendo que la esposa debe sujetarse a su esposo en todo lo que es correcto y legítimo. Por lo tanto, la esposa no está obligada a desobedecer la ley o descuidar su relación con Dios.

La mujer fue formada de una costilla de Adán; no fue tomada de su cabeza para que gobierne sobre él, tampoco fue formada de sus pies para ser pisoteada por él, sino que fue tomada de su costado, para ser igual a él, bajo su brazo para ser protegida y cerca de su corazón para ser amada. El mandato “someteos” en Efesios 5:21, es la misma palabra usada en 5:22. Los creyentes deben someterse unos a otros en reverencia a Cristo. Los versos 19-21, son todos el resultado de estar llenos del Espíritu Santo (5:18). Los creyentes llenos del Espíritu son adoradores (5:19), agradecidos (5:20), y sumisos (5:21). Pablo entonces, sigue su línea de pensamiento del vivir con la llenura del Espíritu y la aplica a los esposos y esposas en los versos 22-33.
(Fuente: Estudios Bíblicos,Bíblia,Internet.)

La paz de Dios





Parte de la humanidad vive una vida agitada, cargada con muchos compromisos, otra gran mayoría simplemente se dedica a menos tareas que realizar en el día a día, y otros simplemente se dedica a hacer nada.  Pero entre uno y otros ya sea que hagan poco o mucho; se sienten cargados y no tienen esa paz verdadera que Dios promete a los que creen y dependen totalmente de Él.
Para hablar de paz, es importante saber su significado real, porque paz no simplemente es lo contrario a la guerra, o vivir ajenos a nuestras responsabilidades, evadiendo compromisos; esta palabra va más allá y es mucho más profunda de lo que pensamos.  La paz, es una promesa del Padre desde el antiguo testamento y Él ya la cumplió a aquellos hombres y mujeres que creyeron.  Para este tiempo Él da garantía de cumplirla, hoy por hoy este pacto sigue vigente, para llenar de paz a todo aquel que le crea, a cada persona que corra al trono de misericordia.
Paz o shalom, como se dice en el idioma hebreo, viene de la raíz verbal que significa: pleno, perfecto, perfecto o completo.  En el diccionario quiere decir: salud, bienestar, seguridad, bendición, solidez, tranquilidad, ausencia de agitación o discordia, descanso, plenitud, totalidad.  Lo importante de esta paz que Dios nos da, es que sobrepasa todo entendimiento y guardará vuestros corazones en medio de cualquier dificultad.
Jesús dijo “Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da yo os la doy”. Además nos recuerda que el mundo tendremos aflicción, pero nos manda a confiar en El porque El nos ayudará.